El origen de la vida en la Tierra constituye uno de los mayores misterios de nuestro planeta, un enigma que la ciencia busca desvelar recreando en un matraz las condiciones del ‘caldo primigenio’ del ‘protomundo’ en el que hace miles de millones de años surgió.
El proyecto europeo ‘Protos’, una de las más ambiciosas iniciativas en este campo, busca ahora conocer el papel que jugó la sílice en el ‘cocinado’ de este caldo original. «Siempre he pensado que la sílice es fundamental en la síntesis de los compuestos prebióticos y con ‘Protos’ hemos ido más allá. Nuestros resultados muestran que también induce la formación de estructuras biomorfas, o protocélulas, que son compartimentos imprescindibles para que se produzcan reacciones de mayor complejidad y, eventualmente, la vida».